La imagen puede contener: una persona, texto que dice "Señor Don Baltasar Hidalgo de Cisneros. Virrey del Río de la Plata (1809-1810)."Por: Mg Pipo Rossi

El 22 de Mayo de 1810, con la votación del “Cabildo Abierto”, llegó a su fin el Régimen Colonial Español en el Río de la Plata.

Al día siguiente, el miércoles 23 de Mayo, el Cabildo Ordinario de Buenos Aires resolvió “dejan sin efecto la continuación de la asamblea” y practicar, con “el más prolijo esmero”, el escrutinio de los votos emitidos el día anterior. Éstos, muy variados (pues cada votante debió justificar su decisión por escrito), podían reducirse en dos grupos: “69 por la continuación del Virrey Don Baltasar Hidalgo de Cisneros y Latorre y 155 por su deposición”. De los partidarios de la cesantía, “87 delegaban el mando en el Cabildo hasta tanto se constituyera una Junta de Gobierno en la forma y modo que el Cabildo reglamentase”, pero de manera “que no quede duda de que el Pueblo es el que confiere la autoridad o mando”. Conforme a la voluntad de la mayoría, los cabildantes declararon al Señor Don Cisneros y Latorre separado del cargo de Virrey “a pluralidad con exceso” (es decir, por mayoría aplastante).

Pero a esta providencia agregaron otras dos, violatorias de la expresión auténtica del Cabildo Abierto:

1) Designaron por su propia autoridad la Junta de Gobierno, sin dar directa o indirectamente participación al Pueblo.

2) Dieron a esa Junta carácter interino, “mientras se congregan los Diputados Provinciales que han de establecer la forma de Gobierno”.

Llevando aún más lejos su posición, el Cabildo comunicó al Señor Don Cisneros y Latorre que continuaría en el mando, “con algunos acompañados” de ulterior designación. El propio Virrey, alarmado ante tal propósito, indicó la necesidad de consultar previamente la opinión de los Jefes Militares, pues la resolución anunciada “no parecía del todo conforme con los deseos del Pueblo”.

Los temores del Virrey no tardaron en verse confirmados por la actitud del Doctor Don Manuel Belgrano y el Coronel Don Cornelio Saavedra quienes, “invocando la decisión de las milicias, exigieron la inmediata promulgación por bando de la cesantía del Virrey”. Esa misma tarde el Pregonero, escoltado por un destacamento de Patricios, recorrió las calles anunciándola en voz alta.

Era evidente que el Cabildo, donde predominaban los funcionarios y comerciantes españoles, pretendía heredar el poder dejado vacante por la separación del Virrey; pero también era objetivo que los sectores criollos no lo iban a permitir sin luchar.