Por: Pipo Rossi

El Emperador Don Alejandro Magno nació, en Pella (Macedonia Griega), el 22 de Julio del 356 a.C., con el nombre de "Alejandro III de Macedonia". Su padre, el Rey Filipo II, se encargó de prepararlo militarmente y encomendó al filósofo griego Don Aristóteles su formación intelectual. Así, Alejandro se convirtió en un joven valiente y astuto. Por ello, con solo 16 años, "fue puesto al frente de la Caballería Macedónica, en la Batalla de Queronea y, luego, enfrentó la insurrección de Tracia".

Más tarde, su ambición, determinación y coraje hicieron que su padre le dijera: "Búscate otro reino, hijo, pues Macedonia no es lo suficientemente grande para ti".

Posteriormente, tras la muerte de Filipo, en el 336 a.C., con solo 20 años, se lanzó a la conquista del Imperio Persa. Así, cambió por completo la estructura política del Imperio, ya que "no aplastaba las zonas conquistadas", sino que "intercambiaba conocimientos y aprovechaba a sus intelectuales, transformando sus conquistas militares en culturales".

Las primeras campañas comenzaron en el 334 a.C., "cuyos avances permitieron recuperar Asia Menor y Anatolia en escasos meses". Luego, conquistó "Tiro, Sidón, Biblos, Beirut y Gaza".
Más tarde, se adentró en Egipto, "donde aseguró su dominio y fundo la ciudad portuaria de Alejandría con su mítico faro y la biblioteca más grande del mundo antiguo". Posteriormente, se estableció en el corazón del Imperio Persa y, en el 331 a.C., obtuvo el triunfo de Gaugamela, "ante un ejército persa cinco veces mayor". Finalmente, el Emperador Persa Darío I fue asesinado y el Imperio colapsó. Así, "Alejandro se adentró en Babilonia, Susa y Persepolis, poniendo fin al Imperio Persa ese mismo año".

Luego de esto, las campañas continuaron hacia todo Asia Menor, "donde conquistó diversos pueblos, hasta arribar a la India en el 326 a.C." Allí, obtuvo el limitado triunfo en Hidaspes y el propio Alejandro detuvo su paso, "formando el mayor Imperio que haya visto la antigüedad desde Grecia hasta la India".

El 2 de Junio del año 323 AC, asistió a un banquete organizado por su amigo Medio de Larisa en Babilonia (actual Irak). "Esa misma noche comenzó a tener fiebre y desmayos". Luego, fue trasladado al Palacio de Nabucodonosor II "donde agonizó durante once días". El respeto que su tropa sentía por él, hicieron que se les permitiera desfilar frente a su lecho durante sus dos últimos días de vida". Finalmente, el 13 de Junio falleció.

Más tarde, "las disputas por su sucesión generaron el desmembramiento del Imperio".

Paralelamente, "su cuerpo fue puesto en un sarcófago antropomorfo de Oro y a su vez dentro de un ataúd también de oro, ambos depositados junto con su armadura en un carruaje dorado que tenía un techo abovedado soportado por peristilos jónicos". Todo esto se perdió, "por los sucesivos saqueos iniciados por el Emperador Romano Calígula".