Se conocieron las conclusiones y ejes tratados por referentes institucionales y apicultores patagónicos durante el taller realizado en Neuquén capital a mediados de agosto para elevar propuestas para el Plan Estratégico Apícola 2030.

A mediados de agosto se realizó en Neuquén capital el taller regional de la Patagonia, en el que se relevaron las problemáticas, expectativas, misión y otras propuestas para el Plan Estratégico Apícola 2030 (PEA). La actividad realizada en el Centro PyME-Adeneu fue convocada por el entonces ministerio de Agroindustria de la Nación y reunió a referentes institucionales y apicultores de Río Negro, Chubut, Neuquén y La Pampa.

Participaron del taller apicultores y referentes de asociaciones de localidades neuquinas como Los Miches, Villa del Nahueve, Las Ovejas y San Martín de los Andes, al igual que de Río Negro como Cipolletti y Fernández Oro, además de referentes del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Alto Valle y de la subsecretaría de Producción de la provincia del Neuquén. En octubre se validará el documento final del PEA 2030 en el Consejo Nacional Apícola.

Una de las principales problemáticas que atraviesa el sector apícola en la Patagonia, que no es ajeno a lo que ocurre a nivel nacional, es la falta de rentabilidad, lo cual está asociado a diversos factores. Uno de los puntos más importantes es el costo de los insumos, principalmente el combustible, y algunas nuevas normativas que influyen de forma negativa en los emprendimientos.

Para entender mejor las particularidades del sector, la coordinadora del Programa Provincial Apícola del Centro PyME-Adeneu, Nancy García explicó que “la realidad de la gran mayoría de los apicultores es que sus apiarios están ubicados en la cordillera, por las condiciones agro climáticas de esa zona, mientras que ellos viven en Confluencia, con lo cual el combustible es un insumo que influye en el costo de producción”. Los apiarios más grandes de Neuquén se encuentran ubicados en Aluminé y en el norte neuquino, donde los apicultores poseen en algunos casos entre 500, 700 y hasta 1.000 colmenas.

En la época de floración de las peras y manzanas, las colmenas son movilizadas hacia la zona Confluencia para poder multiplicar o reponer material vivo, es decir abejas y crías. Esta realidad no es compartida por apicultores de Río Negro y Chubut, ya que residen en el mismo lugar donde se encuentran los apiarios.

Por otro lado, Neuquén presenta un diferencial respecto de otras provincias patagónicas por brindar asesoramiento técnico a campo a los apicultores, además de capacitaciones, financiamiento y contar con infraestructura. En la provincia existen 12 salas de extracción y nueve salas de fraccionamiento habilitadas.

Neuquén ha avanzado también con la caracterización y diferenciación de las mieles que se producen a partir de las especies botánicas que existen en las diferentes zonas productoras. “También se está trabajando en la identificación geográfica. Es un trabajo que venimos haciendo con las distintas regiones, especialmente donde existe el radal y la flor azul”, indicó García.

En el taller patagónico del PEA 2030 también se hizo hincapié en la necesidad de fortalecer el mercado interno, de poder comercializar el producto en el mismo lugar que se produce y poder vincularlo con el turismo. También el valor agregado fue un tema relacionado con esto último, algo que en Neuquén se ha trabajado en particular con la cooperativa apícola de San Martín de los Andes con la elaboración de cremas y comprimidos a partir de propóleos, polen, pan de polen y cera. Próximamente se realizará un taller sobre elaboración de hidromiel en San Patricio del Chañar, en el marco del programa “Desafío Emprendedor” que organiza el Centro PyME-Adeneu y el Puesto Chañar, con el patrocinio de Shell.

A nivel regional se propuso, dentro de la visión del plan, incrementar y potenciar los servicios “eco-sistémicos” dirigidos a actividad frutícola, hortícola y producción de semillas de leguminosas y oleaginosas, donde las abejas aportan mejoras en la calidad de frutos y cantidad de semillas. “En Neuquén se llevan adelante estudios de polinización, y vemos que la demanda del servicio de polinización de calidad va creciendo”, dijo García y adelantó que el año que viene se realizarán en Neuquén las “Jornadas Patagónicas de Polinización”, cuyo objetivo es la vinculación de la producción con los conocimientos útiles generados a través de investigaciones en el territorio y con los proveedores de diferentes tecnologías.

Uno de los puntos más destacados de la misión que se planteó en el plan estratégico es la necesidad de hacer crecer el mercado de material vivo con la provisión y venta de núcleos, crías y abejas, donde Estados Unidos y Canadá son algunos de los principales países importadores. En la actualidad, Argentina exporta solamente abejas reina. García destacó que “sería importante avanzar en las gestiones para poder exportar, haciendo hincapié en que la zona patagónica está libre de ‘africanización’. Actualmente hay estudios genéticos que ha realizado la Universidad Nacional de Mar del Plata que indican que en la zona patagónica no existen genes provenientes de abejas africanizadas, que las hacen ser agresivas”.

Entre las conclusiones del taller patagónico se determinó como necesario crear un marco de trabajo coordinado, que podría conformarse a través de un consejo regional, con lo cual se haría más eficiente la administración de recursos provenientes de Nación para el sector. Además, se hizo especial llamado de atención a la necesidad de mejorar los controles sanitarios y la aplicación de agroquímicos que atenta contra la cantidad de abejas.

Hace unas semanas se conoció la mortandad de 600 colmenas en Río Negro por la aplicación de agroquímicos. “Esta es la segunda mortandad masiva, ya que hace cinco años hubo otro hecho en el que perecieron 300 colmenas en Villa Regina”, señaló García y agregó que “en Neuquén esto no ha ocurrido, porque tenemos técnicos en campo y también los apicultores están comprometidos con los controles”.

Proyección de crecimiento

A pesar de las dificultades actuales del sector, “la actividad va a aumentar en Neuquén”, auguró García. Desde el Centro PyME-Adeneu se están brindando cursos de iniciación apícola en Villa La Angostura y San Martín de los Andes, donde participan más de 30 emprendedores, muchos de ellos jóvenes interesados en la apicultura.

“Esperamos que el PEA permita sostener la actividad apícola a mediano y largo plazo garantizando las condiciones medioambientales que preserven la calidad a las mieles patagónicas”, concluyó García.

En la actualidad en Neuquén existen 277 apicultores que poseen 22.000 colmenas que producen alrededor de 500 toneladas de miel. Desde el Centro PyME-Adeneu, organismo dependiente del ministerio de Producción e Industria, se brinda capacitación, asesoramiento y asistencia técnica especializada a 171 apicultores y a 20 establecimientos dedicados al procesamiento y extracción de miel, con foco en la calidad de la producción y el procesamiento de la miel para diferenciarla en el mercado.