Por Pipo Rossi
El 20 de Noviembre de 1542, en España, se promulgaron las “Leyes Nuevas”, aprobadas tras varias denuncias realizadas por el Fraile Don Bartolomé de las Casas contra el abuso y la explotación de los indígenas en la América conocida. Las Casas, quien protagonizó un feroz debate con Sepúlveda, defendió que los indígenas "tenían que ser tratados como hombres y no como cosas", algo que chocó con la opinión firme de Sepúlveda que “reducía a los nativos a esclavos”. El debate llego a tener gravitación entre las Cortes e incluso el propio Rey Carlos estaba al tanto de ello.

Tras una lucha hecha por medio de cartas y defensas personales, Las Casas logro su cometido al sancionar las nuevas leyes. Estas, aprobadas por el monarca de España Don Carlos I, establecieron: "la esclavitud de los indígenas quedaba prohibida y deberían ser puestos en libertad, se les reconocía a los indígenas la tenencia de un alma, por lo cual eran seres humanos, algo que era un paso esencial. Se reducía el poder a los encomenderos dueños de indígenas, además de llevar consigo la obligatoriedad del buen trato hacia los nativos".

Finalmente, en un punto sumamente discutido, se estableció "que los indígenas pasen a dependencia de la Corona y no de los encomenderos". Esto trajo mucha polémica y, dos años más tarde, los encomenderos de América comenzaron a realizar varios levantamientos, para impedir perder a sus indígenas, en la "Revuelta de los Encomenderos".