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La semana pasada, el titular de Justicia tuvo reuniones clave: el lunes con un grupo de fiscalas y el martes con las autoridades de la Asociación de Fiscales y Funcionarios del Ministerio Público Fiscal (AFFUN).
Por Ariel Zak

El ministro de Justicia, Martín Soria, activó esta semana la búsqueda de consensos para lograr la aprobación por parte del Congreso Nacional del proyecto de reforma a la Ley Orgánica del Ministerio Público Fiscal (MPF) que logró el año pasado la media sanción del Senado pero que luego quedó frenada en Diputados.

Ese proyecto y la designación de un procurador definitivo que permita avanzar con la implementación del sistema judicial acusatorio, en el que los fiscales asumen mayor protagonismo en las investigaciones y los jueces pasan a ocupar el rol de garantes del proceso, son prioridad en la agenda del ministro de Justicia, según indicaron a Télam fuentes del Gobierno.

 

Abriendo todos los canales de diálogo

Soria movió las primeras fichas con dos reuniones que en su cartera consideran claves: el lunes último recibió a un grupo de fiscalas con las que también habló sobre cómo imprimirle la agenda de la igualdad de género al MPF y el martes se reunió con las autoridades de la Asociación de Fiscales y Funcionarios del Ministerio Público Fiscal (AFFUN).

"La idea es abrir todos los canales de diálogo e involucrar a los actores", resumió una fuente del Ministerio de Justicia que destacó además que en ambas reuniones se invitó a los concurrentes a presentar sus ideas o propuestas de modificación del proyecto de modificación de la ley del MPF.

Lo que se busca es que el proyecto retocado con pinceladas sugeridas por los fiscales, los actores del caso, se vuelva una pieza difícil de rechazar por la oposición más dura.


Impulsar la reforma, y en su marco, la perspectiva de género

Con las fiscalas, a las que recibió primero, el diálogo comenzó con una de las principales misiones que se autoimpuso Soria para su gestión que tiene que ver con imprimirle paridad y perspectiva de género al Poder Judicial y al Ministerio Público Fiscal y luego viró hacia el proyecto de reforma en sí mismo.

Allí la fiscal Mónica Cuñarro, una de las redactoras de la primera Ley Orgánica del MPF, expuso diferencias con el proyecto del oficialismo sobre todo en los puntos que hacen a las atribuciones que la ley daría a la Comisión Bicameral de Seguimiento del Ministerio Público Fiscal y los cambios que propone en relación a los jurados de los procesos disciplinarios, según pudo reconstruir Télam.

De ese encuentro participaron también la fiscal general de Santiago del Estero Indiana Garzón, que participó de los contactos previos que posibilitaron el encuentro; la fiscal de juicio Gabriela Baigún; y la fiscal de la Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres (UFEM), Mariela Labozzetta.

Tras recorrer el campo teórico vinculado a la cuestión de género, hubo acuerdo en que para revertir la situación de disparidad es necesario que se designen más fiscalas y que se las incluya en los jurados de los concursos, en las subrogancias y al frente de las unidades que componen la Procuración General, entre otras cosas.

 

Un nombre definitivo para ocupar la Procuración General

La segunda reunión le permitió a Soria exhibir la amplitud del diálogo que pregona ya que, junto al secretario de Justicia Juan Martín Mena, recibieron al fiscal Carlos Rívolo y a Susana Pernas, presidente y secretaria general de AFFUN, una asociación con perfil crítico con el oficialismo.

Rívolo y Pernas se comprometieron a presentar en los próximos días sus ideas de cambios al proyecto de reforma del MPF que ya está en el Congreso, pero dejaron dos fuertes definiciones en el encuentro: que se necesita un procurador definitivo y que si bien no comparten la idea de modificar las mayorías para su designación entienden que la decisión final es de la política.

"Una vez concluidos los diálogos y recibidas las propuestas la idea es generar modificaciones en el proyecto actual para hacer uno mejorado y luego ponerlo a consideración del Congreso", indicaron a Télam fuentes que siguen de cerca esos encuentros que continuarían con una reunión entre Soria y el presidente de la Presidente de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional, el juez Marcelo Gallo Tagle.

Hay dos artículos que, según las fuentes consultadas, no se tocarán: el que dispone que para designar al Procurador hará falta una mayoría absoluta de los presentes en la Cámara Alta y ya no una mayoría calificada (2/3 de los votos) y el que dispone que el cargo dejará de ser vitalicio.

La Procuración General de la Nación está encabezada de forma interina desde hace más de tres años por el fiscal ante la Corte Suprema de Justicia, Eduardo Casal, que asumió ese lugar tras la salida forzada por Cambiemos de la exprocuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó.

El único candidato del Gobierno para ocupar ese lugar sigue siendo el juez federal Daniel Rafecas, cuyo pliego fue enviado al Congreso por el presidente Alberto Fernández en marzo del 2020, pero aún nunca fue debatido en el Congreso.

Desde el oficialismo sostienen que no cuentan con los votos para lograr la mayoría calificada que se necesita en la actualidad para nombrar al procurador, mientras que Rafecas ya dejó trascender en más de una oportunidad que no estaría dispuesto a asumir con una ley distinta a la actual.

¿Se puede destrabar esa encerrona? "Si el cargo deja de ser vitalicio, sería lógico que también se aceptara el cambio de las mayorías necesarias", sostuvo una fuente del oficialismo en un intento de adelantar por dónde se buscaría destrabar el eventual conflicto con la postulación de Rafecas.

 

La Corte Suprema

Los diálogos que mantiene el ministro Soria podrían incluir en las próximas semanas un pedido de audiencia a los ministros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, algo que anunció que haría en uno de los reportajes televisivos que dio antes de asumir su cargo.

En el máximo tribunal aseguran que aún no fueron contactados por la actual gestión del Ministerio de Justicia y sostienen que llevar a cabo un encuentro en el cortísimo plazo tendría dificultades, como la dispersión de los ministros de la Corte, algunos de los cuales a raíz de la pandemia se encuentran completamente recluidos.

"No se reúnen entre ellos, casi no se hablan, desconfían del Zoom, desconfían de las conversaciones por teléfono", sostuvo una fuente del máximo tribunal para graficar el presente de la Corte.