Tras más de dos años de espera, se comenzó a discutir un proyecto de ley de despenalización del aborto que se limita a descriminalizar la interrupción voluntaria del embarazo, ya que sólo el presidente puede presentar proyectos que involucren gasto público.

La imagen puede contener: 6 personas, personas en el escenario, personas de pie, personas bailando, cielo, nubes y exterior

El debate legislativo sobre la despenalización del aborto en Chile ha sido la vía impulsada por las feministas chilenas para intentar incluir el tema en el futuro proceso constituyente que afrontará el país, donde la actual Carta Magna es su principal obstáculo porque protege "la vida del que está por nacer".

Tras más de dos años de espera en el Congreso, Chile comenzó a discutir el miércoles pasado un proyecto de ley de despenalización del aborto en la Comisión de Mujeres de la Cámara Baja.

La iniciativa se limita a descriminalizar la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) hasta la semana 14, ya que, según la Constitución chilena, sólo el presidente puede presentar proyectos que involucren gasto público, algo que implicaría su legalización.

"La despenalización ha sido la vía para mantener activo el debate y permitir, sobre todo, volver a discutir este tema de cara al proceso constituyente", explicó a Télam la feminista y candidata a la Convención Constituyente por el izquierdista Convergencia Social, Antonia Orellana.

En un país donde es muy difícil para los legisladores "poner una ley sin presión social", la activista destacó que la marea verde argentina y la nominación de la diputada opositora Maite Orsini como presidenta de la comisión en la Cámara Baja permitieron poner en discusión el proyecto -presentado originalmente en agosto de 2018- en plena campaña electoral para el órgano constituyente.

Si bien la iniciativa tiene aún muchos pasos por delante para lograr su aprobación en el Congreso, el Gobierno ya adelantó que no la apoya y el Tribunal Constitucional (TC) podría también impugnarla.

"Ahí yo creo que tenemos el problema más grande", opinó Orellana, quien precisó que el TC aplica un control preventivo de constitucionalidad y puede objetar una ley antes de que sea promulgada. "Es un tribunal que suena muy técnico, pero es eminentemente político", agregó y explicó: "Su composición está cuoteada políticamente y, en este momento, la mayoría la tiene el Gobierno".

El TC rechazó en el pasado otros proyectos que intentaban legalizar el aborto en Chile, donde la IVE está autorizada sólo por tres causales: el riesgo de vida de la madre, la inviabilidad del feto o la violación.

Ante esta situación de bloqueo institucional, las feministas chilenas apuestan al proceso constituyente para poder modificar no sólo el equiparamiento de derechos entre las mujeres y los que están por nacer en la Carta Magna, sino también los mecanismos para impulsar reformas.

“Ninguna situación puede ser peor que esta: hay quorum super mayoritario, hay un TC cuoteado políticamente, un presidente con toda la iniciativa y hay una penalización absoluta", estimó Orellana. “Son muchos factores que permiten que no haya cambio alguno”, sentenció.

Por ello, la candidata opositora estimó que cuando la actual Constitución sea obsoleta tendrán "una mucho mejor cancha para poder disputar el aborto legal, gratuito y seguro" en el siguiente período legislativo.

Más allá del contexto de pandemia y de la fuerte militarización del espacio público a raíz del estallido social de octubre de 2019, la activista recalcó que el movimiento feminista fue de los pocos que se mantuvo activo en este tiempo y afirmó que saldrá a las calles de una forma u otra, aunque no sean concentraciones masivas.

"En este momento hay una interpelación feminista y claramente el feminismo se va a medir en términos electorales en abril. Por primera vez diría yo”, señaló Ollana, quien junto a otras candidatas hizo un llamado para que los aspirantes a la constituyente clarifiquen su posición frente a la IVE.

“Mientras más movilización allá, más va a servir para despejar el naipe de quiénes son los que son antiderechos y para ver qué tanta piscina hay para poder lanzarnos con el aborto seguro en la Constitución", concluyó.