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Manuel García Mansilla ocupa el cargo por un decreto firmado por Javier Milei aun después de haber declarado que jamás aceptaría llegar a la Corte Suprema de esa manera. El Senado rechazó su pliego junto al de Ariel Lijo -otro candidato del gobierno. Sin embargo, hasta la fecha no hay novedades de su renuncia.

Incluso, transcendió que la misma jornada en que el senado rechazó el pliego por amplísima mayoría, Garíca Mansilla firmó 50 expedientes como parte integrante de la Corte Suprema.

Mientras tanto desde el Gobierno ejercen presión sobre Mansilla para que "no se deje operar". Por su parte, al rechazo del pliego y la cautelar dictada por Alejo Ramos Padilla para impedir que Mansilla intervenga en causas de la Corte, se sumó el pedido de apartamiento de académicos y profesores de Derecho.


Se trata de una declaración pública de un cuerpo de especialistas variopinto. El pronunciamiento está firmado por Daniel Rafecas, Daniel Sabsay, Andrés Gil Domínguez, Manuel Garrido y Roberto Gargarella, entre otros muchos otros. Su eje central es que la permanencia de Mansilla en el máximo tribunal “vulnera las garantías de los justiciables”y “compromete la legitimidad de la Corte Suprema como intérprete de la Constitución”.

Desde el 27 de febrero, García Mansilla ostenta el cargo luego de que la Corte aceptara tomarle juramento en comisión. Pese al rechazo del Poder Legislativa y de algunos de sus pares, el magistrado hace más de 24 horas que “compromete la legitimidad de la Corte”, dicho con las palabras de sus propios colegas.