El barrio Aeroparque volvió a la calma luego de un par de días de furia y disparos descontrolados en un sector de la calle Calfucurá y 13 de diciembre y los alrededores. Esas balaceras dejaron dos heridos por balas perdidas: una vecina y un vecino.

Ante la situación, policía paró un móvil blindado en esa esquina donde estaba el foco del conflicto y el sector se apaciguó inmediatamente.

Ya había ocurrido lo mismo, con la misma fórmula en un sector crítico del barrio Otaño, entre las calles Chaco y Formosa al final.  Allí hubo varios heridos, se prendieron fuego dos casas y los tiroteos eran habituales. Llegó la calma cuando se estacionó el blindado en el corazón del problema: frente a la vivienda de la que sospechaba salían los disparos.                                                                                                                Cabe señalar, que la policía y la justicia también lograron apaciguar el foco crítico de balaceras que había surgido en el barrio Brentana. Allí se baleó, en una sola noche, tres viviendas.

La policía ha tenido medidas que le permitieron controlar situaciones puntuales y graves. Hace unos años atrás, cada noche se instalaba un control policial cerca de un reconocido kiosco narco. Esta presencia ahuyentaba los clientes. Además se hicieron varios allanamientos consecutivos –más de 15- y se le fueron quitando las armas, las municiones y el efectivo.